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Galería de Arte

Colección BNA – Daniela Rudnik

Daniela Rudnik: Diez mil pies

Podrían ser imágenes de la superficie terrestre tomadas desde un avión, visiones que permiten la observación de grandes extensiones de terreno, estructuras, texturas y elementos como puentes, carreteras y ríos, de las que se utilizan para la realización de cartografías por su capacidad de revelar detalles no visibles desde el suelo. Se trata sin embargo de perspectivas ficcionales, territorios evocados construidos por la artista en continuidad narrativa. Refulgencias nocturnas desde la altura en la que imaginariamente se ubica: a diez mil pies.

Cuando volamos en determinados momentos el piloto anuncia “tripulación cabina 10.000 pies”. Equivale a 3 mil metros. Es la altitud en la que el aire ofrece una menor resistencia, por lo que los aviones pueden viajar más rápido con menos combustible. Marca también un punto clave durante el ascenso o descenso aéreo porque es cuando se realiza una transición en los procedimientos operativos. Generalmente, la altitud de crucero se ubica entre los diez y los doce mil metros. Más allá de las anécdotas aeronáuticas, lo concreto es que en esa línea imaginaria la superficie terrestre se organiza bajo formatos abstractos donde sobresalen principalmente los denominados “accidentes geográficos” como montañas, valles, llanuras, islas, y costas. En esta serie de pinturas, -una investigación tanto visual como técnica- Rudnik da cuenta de esos panoramas visuales.

Las obras despliegan también amaneceres y ocasos inspirados en los que ve desde su casa, desde un piso doce. Ensambles auráticos que se abren a una exploración pictórica en espacialidades tanto tangibles como indefinidas, un juego de visualidades compuestas por lo que podrían ser -reitero- infinitos fotográficos, no lo son pero igualmente capturan los brillos de la noche. Notas suspendidas en el espacio, incontables luminarias que emergen desde la oscuridad de los fondos en las que lo cercano y lo distante se componen como un todo, pero en tanto nos sentimos en una travesía desde el aire y en la intersección de un instante, se adivina que el paisaje continúa y las distintas perspectivas dejan abierta las múltiples posibilidades; geografías inciertas que se revelan por partes, es tal vez Nueva York, Londres, se está partiendo o arribando o bien como sabemos son ensambles fragmentarios de ellos, evocaciones propias de Rudnik o bien ninguna parte, no necesariamente basadas en algún modelo, cartografías que surgieron de su imaginario y espacio introspectivo.

Vértigo y calma a la vez, se trata de paisajes próximos a una metafísica emocional. Obras que se imponen silenciosas e invitan a la experiencia contemplativa. Historias intencionadas, geografías posibles, instancias poéticas, ficciones que evocan memorias colectivas. Atmósferas de la visualidad que ya ha explorado en distintas series desde sus inicios, siempre inmersas en uno de los principios fundantes del arte: la representación.

Patricia Rizzo, Curadora
Enero 2026



  • Aéreo boreal,120 x 170, acrilico sobre tela, 2025
  • Aéreo green line, 95 X 165, acrílico sobre tela, 2025
  • Aéreo N 52, 120 x 160, acrilico sobre tela, 2025
  • Aerial blue, 150 x 120, acrilico sobre tela, 2025 (sugerida para afiche)
  • FL330,100 x 150, acrílico sobre tela, 2025
  • Latitud sur, 140 x 190, acrílico sobre tela, 2025
  • Red line, 130 x 130, acrílico sobre tela, 2024